Tres ideas para que las personas que se resisten a probar la comida vegana lo hagan

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Si miramos los indicadores de éxito o los parámetros para medirlo que el movimiento vegano puede usar, uno que puede ser fundamental es el siguiente:

¿A cuánta gente le hemos dado la oportunidad de probar una deliciosa comida vegana?

Cuando la gente se hace a la idea de que la comida vegana puede estar rica, hay muchas más probabilidades de que estén más abiertos a argumentos a favor del veganismo o a la idea de que los animales de ganadería importan (he escrito sobre esto en muchas ocasiones).

Por supuesto, mucha gente – vegana y no vegana por igual – compra productos veganos en los supermercados o prueba platos veganos en los restaurantes (o en casa) cada día. Sin embargo, a lo que me refiero es a llegar a las personas que no están inclinadas a hacerlo por sí mismas: personas que tienen prejuicios hacia la comida vegana (que es aburrida, insípida, difícil de preparar, etc). Dado que no están dispuestas a gastar dinero en productos o platos veganos, ¿qué podemos hacer para que algo vegano llegue a sus platos?

Una forma de hacerlo es lo que he llamado en otras ocasiones “veganismo sigiloso” y que consiste en, simplemente, no mencionar que un producto, un plato o incluso un restaurante es vegano para evitar el prejuicio. Pero vamos a ver otras opciones.

Ofrecerle a la gente un bocado de algo vegano es, obviamente, más complicado desde el punto de vista logístico que darles un panfleto, mandar un correo electrónico o hacer que vean un vídeo de un minuto (las formas más habituales de sensibilización que usan los activistas veganos). Se necesita invertir en la comida, ir a buscarla, prepararla, servirla (y luego, idealmente, hacer un seguimiento para calcular de forma estimada el impacto y ayudarles a dar los siguientes pasos). No podemos forzar a nadie para que coma algo que no quiere, pero sí hay varias maneras en las que podemos acortar las distancias entre un cliente reacio y una (deliciosa) degustación vegana.

Si lo miramos desde el punto de vista de la logística, la forma más fácil, por supuesto, sería que los productores ofrecieran muestras de sus productos en lugares públicos donde mucha gente va a comprar o a comer. Esto podría tener lugar en una feria, un lugar concurrido de la ciudad o en los mismos supermercados y restaurantes. Un productor (o una tienda) quiere dar a conocer sus productos tanto como sea posible, por eso tiene sentido que los den a probar al máximo de personas posible, confiando en que una degustación llevará a un mayor número de ventas.

Todo esto es muy evidente, así que a continuación os doy un par de ideas menos obvias para hacer que personas que se resisten a probar algo vegano lo hagan.

1. En cafeterías o cantinas: repartir muestras de platos veganos que luego puedes pedir
Recientemente me han hablado sobre una estrategia que me parece especialmente eficaz: repartir muestras de comida. Imagina una cafetería o una cantina de una empresa (u otro tipo de restaurante), donde los clientes tienen la posibilidad de poner un plato vegano en su bandeja, en lugar de un plato de carne (cada día o algunos días específicos). Por definición, las ventas de los platos de carne serían más altas que las del plato vegano. Pero si hubiera gente repartiendo muestras del plato vegano (o de la alternativa vegana a uno de los platos de carne, por ejemplo, nuggets veganos) en la entrada de la cafetería mientras los clientes esperan en la cola, el porcentaje de platos veganos vendidos podría aumentar drásticamente. La persona que me lo contó (el representante de una empresa que produce alternativas vegetales) me dijo que hasta la mitad de los clientes eligió el plato vegano.
Los activistas veganos podrían llevar a cabo este trabajo de distribución, pero también podrían ocuparse de ello las mismas empresas de catering. Lo bueno es que si una o dos grandes empresas de catering lanzaran campañas de este tipo, podrían cubrir estructuralmente una gran parte de la población. Podría realizarse en escuelas y en comedores de empresas. A nivel meta, las organizaciones veganas ejercerían presión sobre las empresas de catering para que emprendieran este tipo de iniciativas, y quizás ofrecer una campaña dentro de un marco contextual como el Lunes Sin Carne o un día de la semana o del mes sin carne podría llegar a tener bastante impacto, especialmente si hablamos de empresas muy grandes.

Promociones de “marcas mixtas”
Lo que yo llamo “marcas mixtas” son esas marcas o empresas que tienen una gama de productos cárnicos y una gama de productos vegetales al mismo tiempo. Estas empresas disponen de algunos medios para convencer a sus propios consumidores – que ya están familiarizados con la marca – para que prueben sus nuevos productos vegetales. He visto casos en los que en el envase del producto cárnico viene un anuncio de la versión vegetal que puedes ver cuando abres la tapa en casa, como en este ejemplo de la marca alemana Rügenwalder.

Pero hay otras posibilidades como, por ejemplo, estas (perdón por los dibujos torpes y esquemáticos):

Figura izquierda: Prueba gratis nuestra versión vegana
Figura central: Si compras nuestra versión con carne, te llevas la vegana gratis
Figura derecha: Albóndigas mezcladas: de carne y veganas

Obviamente estas ideas pueden requerir algunos esfuerzos logísticos y es evidente que no van dirigidas a los veganos, pero creo que tienen un gran potencial para ganarse a los clientes reacios por donde importa: por el estómago.

Quizás las empresas tengan muy buenas razones para probar estas tácticas, ya que es cada vez más importante para ellos ganar terreno en el mercado vegano. Una motivación extra puede ser que en algunos casos podrían obtener un margen de beneficio mayor con los productos veganos.

Además, consideremos el valor añadido de una gran empresa de confianza. Si las personas que comen carne ven una versión vegetal de un producto que ellos ya conocen y en el que confían, sería más probable que lo compraran que si se tratase de un producto de una marca que nunca antes hubiesen visto. Un gráfico realizado por la empresa de estudios de mercado GFK que he visto recientemente (y que no cuelgo aquí por razones de propiedad intelectual), mostraba la penetración en el mercado (es decir, cuánta gente ha probado realmente el producto) del embutido vegetal en Alemania. Si se trataba de la versión vegetal de una conocida marca de carne, representaba no menos del 48% mientras que para una conocida marca de productos vegetales suponía el mero…¡2%!

3. Activistas veganos como una tropa de repartidores de comida para degustar
Hay muchos activistas veganos en las calles que divulgan mensajes éticos a los transeúntes mediante vídeos, folletos y conversaciones. Esto está muy bien, pero creo que estas interacciones podrían ser más potentes si hubiera un componente de degustación de comida. Un nugget vegano (probablemente uno de los productos salados más fáciles de repartir) puede suponer un buen inicio para entablar conversación, puede hacer que la gente se ponga mucho menos a la defensiva al hablar de sufrimiento animal (al darse cuenta de que no tienen mucho que perder), etc.
Creo que en relación con el movimiento de protección de los animales, hay posibilidades de organizar degustaciones a una escala mucho mayor de lo que se hace hoy en día. Potencialmente, podríamos estar dando decenas de miles de muestras cada día, en la calle, en los festivales y mercados, se trate o no de una ocasión especial.

Kane Rogers y Mei Wong, dos activistas australianas llevan a cabo la campaña “The food you chose” (“La comida que eliges”) en Melbourne. Esta campaña se basa fundamentalmente en intentar que más personas prueben comida vegana. Kane y Mei tienen bastante experiencia ofreciendo degustaciones a los transeúntes y les he pedido que me den sus mejores consejos para dar buenas degustaciones. Esto es lo que me sugirieron:

No les digas que es vegano… al principio
Como ponerle la etiqueta de “vegano” a un producto parece que por ahora sigue siendo algo poco atractivo para muchos, es mejor no hablar sobre ello en un primer momento. Algunas alternativas sobre lo que se puede poner en los carteles podría ser “Comida sostenible gratis”, o “Comida sin colesterol”. Adáptalo a tu público.
Una vez que las personas hayan probado la comida, deberías preguntarles qué les parece. Es importante captar su reacción antes de que puedan cambiar de idea.

Desvela el gran secreto
Informa a la persona en cuestión de que lo que acaban de comer es un producto 100% vegetal. A la gente no le gusta sentirse engañada, así que asegúrate de no hacer que se sientan como si fueran estúpidos o como si hubieran sido manipulados. Una opción es la de preguntarle a la gente: “¿de qué crees que está hecho?”
Algunos pueden mostrarse muy sorprendidos, así que lo mejor es decirles que la mayoría de la gente no nota la diferencia. Esto evitará que se sientan irritados y reforzará la idea de que los alimentos veganos pueden estar tan buenos como la “comida normal”.

Díles dónde lo pueden comprar
Si realmente quieres hacer todo lo posible por los animales o el planeta, es importante ayudar a la gente a que ellos mismos compren ese producto. ¡Mantén tu atención en el objetivo! No estás hablando sobre los beneficios del veganismo en general o sobre el por qué de llevar una dieta 100% vegetal en general (a menos que alguien pregunte, claro). Céntrate en este fantástico producto y en por qué deberían comprarlo. Para mucha gente, esta puede que sea su primera experiencia de un producto vegano. Es muy importante transmitir felicidad y positividad en este momento para que se queden con un buen recuerdo. Si a la persona en cuestión no le gusta el producto o siente un fuerte rechazo sobre la comida vegana o el veganismo en general, que así sea: no intentes convencerle. Esperemos que cambie de idea por sí mismo, a su debido tiempo.

Hay un gran potencial para crear alianzas estructurales entre los productores de estos alimentos y el movimiento vegano, donde este último podría convertirse en un socio estructural para los productores, y posiblemente incluso ser remunerados por los servicios de degustación. ¡Imagina cuántos nuggets veganos podrían distribuir grupos como Anonymous for the Voiceless con cientos de capítulos por todo el mundo!

¿Tienes otras ideas para acortar las distancias entre la comida vegana y las personas que se resisten a probarla? ¡Házmelo saber en los comentarios!

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